jueves, 12 de julio de 2012

Recortan el sueldo a todos los empleados públicos para no despedir a los enchufados

 (Artículo publicado en el blog "¿Hay Derecho?")
Por lo general uno intenta, aunque no siempre lo consigue, ser ponderado y ecuánime en las opiniones que vierte en este blog,  pero eso no impide que hoy exprese con claridad mi opinión aun a riesgo de que luego haya quien diga que tan solo sangro por la herida.

Y es que no todos los días nos enteramos de que, no solo nos escamotean de la noche a la mañana casi tres mil euros del ala -medio millón de las antiguas pesetas (en parte ya devengados)-, sino que además, en virtud de la subida del tipo impositivo del impuesto sobre el valor añadido, nuestra capacidad adquisitiva se va a ver reducida más o menos en un 2% neto más, lo que unido a los anteriores recortes y al incremento del coste de la vida, en particular el inflexible crecimiento de los precios regulados de la energía y el combustible hace que, sin comerlo ni beberlo, uno sea casi un 25% más pobre que hace un par de años. 

La herida es por si misma importante, pero para los que conocemos un poco de que va el cuento, aún fastidia más si cabe por la forma en la que se aprueba, en medio de los aplausos y vítores en el Congreso, como si estuvieran celebrando una victoria más de los políticos contra los funcionarios de carrera de toda la vida, pues en el fondo lo que subyace tras esta opción es que se recorta el sueldo a todos los empleados públicos para no tener que despedir a la legión de enchufados que durante los últimos años han ingresado en todas las administraciones públicas gracias a las corruptelas partidistas (sea cual sea el partido que las maneje) por la puerta de atrás y pasando olímpicamente del principio de mérito y capacidad y, en muchas ocasiones del principio de publicidad y libre concurrencia.

Muchos han sido los instrumentos para poder colocar a las huestes propias, los amigos y parientes. Así, partiendo de un inducido desprestigio de las pruebas selectivas de ingreso (decimonónicas, memorísticas, trasnochadas, elitistas…) para justificar su relajación o incluso su sustitución por otras fórmulas en las que los elementos subjetivos sean más fáciles de introducir; la medida más dañina que se ha adoptado en materia de función publica fue la aprobación de un Estatuto del empleado público que mezcla curras con merinas e iguala a todos por abajo, tan ambiguo y abierto que después de años sin desarrollar permite, por poner un ejemplo de aberración que afecta a los funcionarios del Grupo A, amortizar puestos de trabajo técnicos o directivos reservados a funcionarios para poder contratar para esos cargos en régimen laboral fuera del convenio colectivo a personas ajenas a la función pública, con el premio adicional de escamotear los puestos así creados del techo de gasto de personal fijado presupuestariamente.
 

Y qué decir de la falacia en la reducción o congelación en la tasa de reposición de efectivos a la par que se mantiene o se incrementa la prestación de servicios, cubriendo las vacantes derivadas de las bajas producidas bien con interinidades o contratos temporales controlados directa o indirectamente por los sindicatos, bien con externalizaciones de servicios que, en la mayoría de los casos, son contratos laborales fraudulentos por constituir una cesión ilegal de trabajadores con arreglo a la legislación laboral.

Los interinos así contratados tienden a consolidar después su posición gracias a procesos de selección “light”, y los trabajadores de las contratas terminan incorporándose a la administración vía sentencia judicial, gracias a una perversa jurisprudencia consolidada por el malhadado Estatuto Básico, que hace prevalecer en el ámbito de las administraciones públicas la subrogación empresarial en el caso de cesión fraudulenta de un trabajador de sobre los principio de mérito y capacidad en el ingreso en la función pública, sin que eso tenga coste alguno para el gestor que, a sabiendas, recurre a estas prácticas.

En definitiva, gracias tanto a las corruptelas e intereses de unos y de otros como a la cada vez más evidente patrimonialización de las administraciones públicas por los partidos políticos y sindicatos, nos encontramos con que la usucapión o prescripción adquisitiva de derechos se ha terminado convirtiendo en la práctica en una nueva –y artera- forma de acceso al empleo público.

Eso, por no empezar a hablar de los contratados por las fundaciones privadas de capital público o por todas esas empresas públicas creadas solo con la finalidad de gastar dinero público al margen del rigor establecido por el Derecho Administrativo y que aunque se ha anunciado varias veces su disolución, ahí siguen para uso y disfrute de los agraciados.

Hace ya algunos años, tuve ocasión de escuchar como todo un Secretario de Estado para las Administraciones Públicas en una intervención pública antes los asistentes a un congreso de FEDECA, nos trató a los que le escuchábamos de ”privilegiados por tener un puesto de trabajo fijo” y es posible que en parte así sea, pero desde luego, al menos en el caso de los allí congregados, no es en absoluto un privilegio gracioso, como el que pretenden consolidar a favor de otros con esta bajada de sueldo, sino que fue ganado a pulso en duros procesos selectivos a las que pudieron presentarse todos los españoles licenciados universitarios que cumplieran con los requisitos y, después, con unos cursus honorum más o menos accidentados, en los que la inmensa mayoría hemos servido a nuestro país con lealtad, dedicación y mucho trabajo, aun cuando pronto fuimos conscientes de que en nuestras carreras administrativas la suerte, la arbitrariedad política y corporativa o el  amiguismo tienen mucha más influencia que el buen hacer o el buen saber.

El qué ahora se vuelva a hacer tabla rasa y se trate por igual a justos y pecadores es una decisión que, como esa desastrosa amnistía para defraudadores, obvia cualquier componente ético y, en mi opinión, al margen del ahorro que pueda suponer, solo sirve para sembrar el desánimo en los buenos funcionarios y para justificar en su conducta a los alborotadores y a los que ya han tirado la toalla.

14 comentarios:

  1. Soy funcionaria. Estoy hasta las narices de que eso que se llama "opinión pública" se permita el lujo de llamarme a mi, y a muchas personas como yo, "vaga, privilegiada, enchufada, etc, etc". He estudiado como una borrica y con mucho sacrificio muchos años de mi vida, he pasado por el infierno de una oposición y la he aprobado por méritos propios. Trabajo todas mis horas y unas cuantas más que le regalo "graciosamente" a la administración y que no me pagan, porque soy consciente de mis responsabilidades y porque mi amor propio no me permitiría otra cosa. Y no soy una excepción en la Administración. Pero resulta que merezco que me bajen el sueldo una y otra vez y, de paso, que me insulten por pertenecer a una casta de delincuentes, que es lo que parece algunos días leyendo los comentarios de mucho indocumentado y de algunos medios de comunicación. Pues señores, lo que no es de justicia es querer cambiar las cartas a mitad de la partida. Las oposiciones que abren las puertas a esta vida tan regalada, que es de la que gozamos los funcionarios, están abiertas a todo el mundo, sin excepción. Sólamente hay que encerrarse en casita durante un año, dos, tres, cuatro o cinco, aprobar unos cuantos exámenes con más nota que las tropecientas mil personas que compiten contigo et "voilà", privilegiado para siempre. Lo que no recuerdo es que hace siete u ocho años hubiera tanto interés por convertirse en funcionario. Claro, debe ser porque en el empresa privada se ganaba mucho más... Ahora que lo que importa es la estabilidad en el empleo de repente son legión los que quisieran ser funcionarios y, como eso no es posible y vivimos en el país que vivimos, pues vamos a machacar a esa panda de funcionarios sinvergüenzas que viven de los impuestos de todos los españoles sin dar palo al agua. Y a las mentes obtusas que vociferan la cantinela de "abajo funcionarios, todos al paro, y más sueldo que les tenían que reducir" todavía se les da cancha en vez de reflexionar sobre el absurdo en el que vivimos. Ese que consiste en aplicar el famoso pan y circo de los emperadores romanos: tú ten a la plebe entretenida tirándose de los pelos unos con otros, que mientras los que dirigimos el pastel vamos a seguir mangoneando como nos de la gana y asegurándonos una vida de lujo. Y, de paso, nos echamos cuatro risas desde el palco viendo como los pringados que pagan impuestos se arrancan los moños en la arena del circo. ¿Que salimos de la crisis para 2015? Con estos mimbres no salimos ni para la próxima glaciación... Un saludo

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    1. Gracias por tu aportación, la verdad es que todo resulta un poco descorazonador.

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  2. Ole tus ..... Desde hace dos decadas la única oposición rentable e intocable en España es afiliarte a un partido político o sindicato, medrar y obedecer. Así nos va aunque no sé cuanto tiempo va a ser soportable

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  3. Ole tus ..... Desde hace dos decadas la única oposición rentable e intocable en España es afiliarte a un partido político o sindicato, medrar y obedecer. Así nos va aunque no sé cuanto tiempo va a ser soportable

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  4. La fase de concurso en las oposiciones se carga los principios de igualdad, merito y capacidad. Por ahi es por donde se han hecho muchas injusticias en los Ayuntamientos y Comunidades Autonomas.

    Una de las cosas que deberiamos aprender de esta crisis es que el acceso a la Administracion deberia ser por oposicion pura, sin fase de concurso. Eso deberia estar escrito en una Ley.

    Y sobre una reduccion de la Administracion... estoy de acuerdo con que se eche a los incompetentes y caraduras, el peligro que veo lo dices tu mismo en lo que acabas de escribir... "nuestras carreras administrativas la suerte, la arbitrariedad política y corporativa o el amiguismo tienen mucha más influencia que el buen hacer o el buen saber".

    Si la entrada a la Administracion se ha hecho como se ha hecho, me temo y me gustaria estar equivocado que una reduccion con despidos tampoco se hara con justicia.

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    1. Efectivamente, la determinación de los méritos que se valoran en los concursos-oposición está, por lo general, muy orientada a primar a quienes han sido previamente contratados como interinos o laborales en la misma insitución que convoca las pruebas selectivas.
      La cosa tiene mal arreglo, pero si se quiere se pueden mejorar las cosas

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    2. Mejorar los servicios publicos es muy facil, basta con que los funcionarios no tengamos asegurado el puesto de trabajo de por vida. Que se pueda echar a los que realmente son incompetentes y caraduras. Tambien a quien sea necesario hacerlo cuando no haya dinero suficiente para pagar nuestro sueldo, priorizando bien, por supuesto, esos despidos.

      Veo estas 2 cosas tan de sentido comun y de justicia que no tengo ninguna duda que acabaran pasando. Lo que no se es cuando. Puede ser dentro 3 meses, 3 años, 30 o 300. Pero acabara ocurriendo. Y cuando ocurra nuestra sociedad sera mas justa y nuestros servicios publicos mucho mejores.

      En mi opinion, en estas protestas por la supresion de la paga extra esta saliendo a relucir el egoismo y/o la ignorancia de muchas personas.

      Siendo bien pensado quiero creer que es ignorancia, que no saben que el Estado se gasta el 76% de sus ingresos, 123 mil millones de euros, en nuestras nominas, y que para pagarlas el Estado se ve obligado a pedir dinero prestado al 7%. Y que los mercados se han dado cuenta de que gastamos mas de lo que ingresamos y que hasta que no ajustemos ingresos y gastos ese 7% ira subiendo y en consecuencia tambien ese 76%.

      Tambien pienso que esos despidos deberian ir acompañados de fuertes medidas de proteccion social. Dejar a un persona que lleva 20 o 30 años en la Administracion acostumbrada a no esforzarse en el paro puede ser como dejar a una persona con un sobrepeso de 30 kilos en mitad del desierto del Sahara con una cantiplora para que lo cruce.

      Si es necesario deberiamos asegurar el derecho a recibir una especie de cupones de racionamiento para comprar un minimo de productos de primera necesidad para todo aquel que lo necesite.

      Y aunque quizas ya me este yendo por las ramas con lo que voy a decir... con respecto a la proteccion social sobre el derecho a la vivienda, los funcionarios podriamos haber hecho mucho para evitar parte de ese sufrimiento. Podriamos habernos ofrecido voluntariamente para que se nos bajara el sueldo poniendo como condicion que cuando alguien pierde su casa al menos no se quede con tanta deuda como puede quedarse ahora despues de ser subastada.

      El Real Decreto que se saco sobre el tema de la dacion en pago fijaba en el 60% sobre el valor de tasacion de la vivienda la cantidad minima que el banco deberia aceptar como su valor. Podriamos haber condicionado nuestra bajada de sueldo a que se subiera ese 60%. Si nos fijamos lo que se ha hecho ahora basicamente es tambien, en parte, para cubrir esas perdidas. Los 100 mil millones de euros que hemos pedido prestado para sanear el sistema bancario estan en la raiz de estos recortes.

      Habiendo tomado nosotros la iniciativa nos hubieramos asegurado que esa quita hipotecaria de facto hubiera servido para minimizar el sufrimiento de la parte mas debil. Pero no hemos hecho nada. Y ahora si, ahora protestamos porque nos tocan la paga extra.

      En mi opinion, no hemos estado y ni estamos a la altura de las circunstancias.

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  5. Gracias por tu opinión que aporta un punto de vista diferente pero interesante, pero solo podría llegar a estar de acuerdo con la primera parte de tu observación si viviéramos en un mundo perfecto y utópico donde los gestores políticos de la cosa pública solo se guiaran por interés general y estuvieran libres de cualquier tentación de clientelismo o nepotismo. Sin embargo eso no es así, la historia y la frecuente utilización de la Administración como botín a repartir entre los allegados del gobernante es lo que motivó que, en su momento se acordara la existencia de una burocracia estable elegida entre personas que, de manera objetiva, acreditaran su capacidad para cumplir funciones públicas de una manera neutral, sin deber su cargo y su sustento a un mandatario en concreto.

    Uno de los problemas que ahora se plantean se encuentra en que los partidos políticos y los sindicatos intentan por todos los medios sustituir a ese colectivo de funcionarios independientes por empleados que con una situación relativamente inestable, dependan de ellos para poder mantenerse a si mismos y a sus familias, viéndose obligados a ser dóciles y obedientes no al país o al Estado, sino al gobernante o al partido político que lo sustenta. En vez de velar por el interés general, se vela por el interés propio o del partido.

    Respecto a tu segunda observación, yo no se si tú, que dices ser funcionario, te esfuerzas mucho o poco en tu trabajo (aunque das a entender que poco, lo que no es precisamente elogioso y allá tú con tu responsabilidad), pero en lo que se refiere a la mayoría de los casos que yo conozco, sobretodo de nivel de cuerpos superiores, su dedicación y entrega es tanta o más que la de aquellos que trabajan en puestos de semejante responsabilidad en otras grandes organizaciones del sector privado, aunque cobrando desde siempre mucho menos. Sin ir más lejos, en mi caso personal, solo con la minuta que se hubiera tenido que pagar a un bufete de abogados por los dos mil o tres mil asuntos que defendí (y en la mayoría de los casos gané) ante los Tribunales en los primeros cuatro o cinco años de carrera profesional, hubiera quedado amortizado todo lo que la Administración pueda llegar a pagarme hasta que me jubile, y al margen de ello, durante todos los restantes años he seguido trabajando con la misma o mayor intensidad y espero seguir haciéndolo (con independencia de que me suban o me bajen el sueldo) por profesionalidad, lealtad y sentido del deber. Y me consta que mi caso no es una excepción sino un denominador común a la mayoría de compañeros que conozco.

    En cualquier caso, existen procedimientos para despedir a los funcionarios o empleados públicos incumplidores y si no se utilizan es por que los gestores políticos que tienen que respaldar estas actuaciones, en muchas ocasiones no tienen la voluntad de hacerlo.

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    1. Con respecto a la primera parte... el argumento de que los funcionarios deberiamos tener nuestro puesto de trabajo en propiedad por los riesgos que supondria que los politicos que tenemos por encima nos pusieran y quitaran a su conveniencia es recurrente en todos los debates sobre este tema.

      Su contraargumentacion podria venir por un lado, por el hecho de que son muy pocos los funcionarios que estan justo por debajo de los politicos.

      Y aun suponiendo que las ventajas de poder garantizar su independencia superasen los inconvenientes de que no puedan ser despedidos cuando presenten actitudes impresentables de incompetencia y dejadez de funciones, (cosa que dudo, seguramente tuvo sentido en un tiempo pasado en el que los politicos podian hacer y deshacer a su antojo sin tener que responder ante la opinion publica pero no ahora, y visto tambien el alcance que tienen a dia de hoy los inconvenientes), en ese caso, digo, solo deberia afectar a funcionarios por encima de un determinado nivel, quizas por encima del nivel 27 o 28.

      Otra posible contraargumentacion podria venir, por ejemplo, fijandonos como lo hacen en uno de los paises en los que existe uno de los mejores sistemas educativos del mundo, Finlandia. En Finlandia los profesores no son funcionarios y pueden ser despedidos.

      http://www.elblogsalmon.com/mundo-laboral/por-que-los-funcionarios-no-pueden-ser-funcionarios

      Otra posible contraargumentacion podria ser... y responda con sinceridad... imagine que usted tiene 5 mil euros en su bolsillo y le piden que los apueste adivinando que pais de entre 2 tiene los mejores servicios publicos. El pais A y el pais B. Usted no sabe nada de esos paises, solo le dan unos cuantos datos de su poblacion, PIB, renta per capita, etc... y son identicos. Solo se diferencian en una cosa. En el pais A se puede despedir a los funcionarios que son unos impresentables en su trabajo, (incompetentes, negligentes, etc...), y en el pais B no. ¿Por que pais apostaria sus 5 mil euros, por el A o por el B?.

      Con respecto a la segunda parte de su respuesta, si todos los funcionarios funcionaran como parece que funciona usted no estaria escribiendo estas lineas.

      Y sobre lo que dice que por lo que digo doy a entender que me esfuerzo poco en mi trabajo... acabo de borrar algo que acababa de escribir con lo que podria sorprenderle en el sentido contrario a lo que usted ha imaginado no se en base a que, seria desviarnos de la cuestion.

      Lo importante no es si yo soy un impresentable o no lo soy, lo importante es si nuestra sociedad seria mas justa o no, si nuestros servicios publicos serian mejores o peores si los funcionarios no tuvieramos nuestros puestos de trabajo en propiedad y pudieramos ser despedidos cuando fueramos de forma reiterada incompetentes y negligentes en nuestro trabajo.

      Y por supuesto, quiero para mi pais los mejores servicios publicos posibles, educacion y sanidad, entre otros, gratuitos y de calidad para todo el mundo. Aumentar las garantias de que los ciudadanos van a ser bien atendidos es una forma de avanzar en esa direccion.

      Un problema ENORME, (el cual le da a usted parte de razon), que veo a todo lo que cuento es que, como decia en un mensaje anterior, el sistema esta ya tan degradado que es bastante probable que los despidos se hicieran sin justicia, echando a personas trabajadoras y dejando dentro a otras impresentables. Si no hemos sido capaces de garantizar los principios de igualdad, merito y capacidad en la entrada estando escritos en la Constitucion, me temo que tampoco seriamos capaces de garantizarlos en la salida.

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    2. Disculpa si te he faltado en mi respuesta, lo que no comparto es la afirmación de que la generalidad de los empleados públicos españoles sean incompetentes o negligentes. Si así fuera tendriamos unos servicios públicos como los de Venezuela o Argentina (dicho sea con todos los respetos para esos grandes países).

      Por lo demás no puedo estar más de acuerdo contigo con el último párrafo de tu comentario y también matizar mi respuesta en el sentido de que hay que aplicar con más rigor los procedimientos disciplinarios ya existentes pero sobretodo, suprimir la mayor parte de esas empresas públicas y fundaciones que no sirven para nada y a todos los organismos duplicados y redundantes creados para colocar a la clientela política, así como utilizar los mecanismos de planes de empleo para recolocar a los funcionarios sobrantes en los destinos que andan escasos de personal

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    3. Creo que hay una diferencia enorme entre unos empleados publicos y otros. A diario puedo verlo yo mismo en mi puesto de trabajo.

      Sobre la calidad de algunos de nuestros servicios publicos... digamos la Justicia con el que usted esta mas acostumbrado a tratar, me temo que, en mi opinion, es un desastre. Le pongo aqui 2 "botones" de muestra:

      "El error como constante en los juzgados españoles"

      http://www.rankia.com/blog/subastas-judiciales/925153-error-como-constante-juzgados-espanoles

      Vera que las criticas en ese articulo vienen de una persona que lleva tratando a diario con los funcionarios de los juzgados desde hace unos 20 años. Por lo que en realidad mas que un boton de muestra es una critica generalizada al servicio de Justicia que recibimos los ciudadanos, seamos o no funcionarios.

      "Me rindo, habéis ganado"

      http://www.20minutos.es/carta/449228/0/trabajo/funcionarios/justicia/

      Esta carta la vi hace tiempo y habla tambien de un fallo generalizado en el sistema, no de ningun fallo puntual.

      Y puestos a hacer autocritica, cuya falta creo que es una de las causas de porque estamos como estamos, el siguiente manifiesto creo que es algo que tambien deberia ser lectura obligada de muchos funcionarios,

      "Manifiesto de Emprendedores Indignados"

      http://muyindignados.blogspot.com.es/2012/07/manifiesto-de-emprendedores-indignados.html

      En ese manifiesto puede verse que para los emprendedores la Administracion no somos una ayuda, mas bien somos una pesada carga, debido a las malas experiencias que han tenido al tratar con nosotros.

      Deberiamos escuchar muy atentamente las criticas de este ultimo manifiesto. En ellas tambien esta una de las claves de porque estamos como estamos.

      Permitame aconsejarle que amplie sus fuentes de informacion sobre la realidad del funcionamiento de la Administracion. No se fije solo en sus compañeros que al parecer son la gran mayoria eficientes y competentes.

      Escuche tambien otras opiniones. La red esta llena de ellas, lea algunas opiniones de los enlaces de mas arriba y de otros que pueda investigar por si mismo. De ciudadanos que han tenido experiencias lamentables tratando con la Administracion, no ya solo en forma de perdidas economicas, a veces tambien de vidas rotas.

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  6. En relación con la respuesta de 16 de julio, me gustaría matizar una cosa: ya no es que haya que hacer una inversión notable para crear la infraestructura de un despacho de abogados, normalmente a crédito que se tarda en amortizar unos cuantos años, y a pérdida durante los primeros años si quieres dar cierto grado de atención, y que exista una competencia feroz, lo que va en el oficio, y que no empieces a ganarte la vida hasta pasados bastantes años, hasta que se produce lo que se llama la "rueda", que cobras algo - entre temas presentes y pasados - con cierta regularidad, sino que además es metafísicamente imposible que en los primeros 4 ó 5 años de ejercicio profesional de la abogacía le entren a un abogado dos mil o tres mil asuntos, y además los cobre, que es otro apartado de importancia muy notable en estos tiempos.

    Dicho lo cual, suscribo totalmente la entrada, y todos conocemos casos, muchos casos, absolutamente escandalosos de personas que sin otro mérito que conocer a la persona adecuada, en un partido o en un sindicato - la paz social, durante muchos años, no ha sido otra cosa que el reparto pactado entre partidos de gobierno y oposición, y sindicatos de esos puestos -, y estoy convencido de que esa práctica ha contribuido notablemente a degradar la función pública y la percepción que los españoles tienen de los funcionarios públicos. Creo que en este sentido, y por lo poco que conozco, fue ejemplar la actitud de los funcionarios de la Junta de Andalucía cuando denunciaron antes los tribunales la maniobra - justo antes de las elecciones - para que no se cuantos miles de contratados a dedo en un sin fin de sociedades y entes públicos pasaran a ser funcionarios.

    Una lástima que no cunda el ejemplo, porque en toda España, y bajo el gobierno de todos los partidos se están produciendo situaciones parecidas.

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    1. Efectivamente, José Ignacio, antes de preparar oposiciones ejercí la abogacía unos años y conozco perfectamente las dificultades que tiene el ejercicio libre de la profesión. Tan solo intentaba exponer un ejemplo que conozco de lo rentables que son para la Administración los servicios prestados por funcionarios cualificados.

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