jueves, 23 de agosto de 2012

Ceuta 1987: un post veraniego de batallitas en la mili


El otro día ordenando armarios, aparecieron como salidas de un túnel del tiempo varias prendas de mi viejo uniforme del ejército. Resulta increíble que después de tantos años y mudanzas aún las conserve pero ahí estaban: camisetas, camisas y la chupita verde oliva con la bandera española en la manga y la galleta con mi apellido, los galones de cabo y el escudo del arma de intendencia. No intenté probármelas, han pasado veinticinco años y casi otros tantos kilos desde entonces, pero he comenzado a recordar situaciones y momentos de aquellos días. Yo tenía 24 años y la carrera de Derecho terminada. Corría el año 1987 y aún faltaba una década para que se suprimiera el servicio militar obligatorio.

Cuando después del periodo de instrucción en Campo Soto, llegamos a Ceuta en el trasbordador y vimos que la banda de música de la Legión nos recibía en el muelle al ritmo de una marcha militar, ya tendríamos que habernos hecho a la idea de que la cosa iba en serio.

Teóricamente, mi destino, por mediación de un conocido de mi familia, era la Jefatura de Intendencia, que se suponía un lugar tranquilo y cómodo. Como universitario lo normal sería pasar un aburrido año metido en una oficina. Sin embargo una reorganización de los efectivos de la plaza había transformado esa jefatura en la Unidad de abastecimiento y servicios generales I/23, una especie de cajón de sastre donde, además de las tareas organizativas y de intendencia propias (almacén, panadería militar, etc) teníamos encomendadas tareas de seguridad en la custodia de varias instalaciones. Éramos pocos, no más de cuarenta y, aunque en teoría yo estaba destinado a oficinas, unos días pasaba la mañana con un capitán de oficinas militares escribiendo a máquina pero otros tocaba descargar un barco o vaciar y reordenar un almacén. Por si eso fuera poco, pronto nos encomendarían la tarea más agobiante de todas.

La vigilancia de los polvorines de la plaza estaba encomendada a la gente del Tercio, pero en aquellos días, por alguna razón desconocida (las malas lenguas decían que se había descubierto la desaparición de armas y municiones) se decidió que debíamos realizar ese servicio.  Correspondió a nuestra unidad la custodia del polvorín del Pintor, una antigua batería en cuyos búnkers y galerías subterráneas se almacenaba munición para armas ligeras, granadas de mano y los antiguos pepinos de las viejas piezas de artillería de la batería original ya inutilizadas. Durante el día un pelotón formado por un suboficial, dos cabos y ocho soldados manteníamos la guardia, y de noche, llegaba un refuerzo con cuatro soldados más del Tabor de Regulares. Dos o tres días a la semana nos tocaba quedarnos allí en turnos de 24 horas. No había descanso. Se salía de la guardia a las ocho de la mañana y había que incorporarse al servicio diurno que tocara con normalidad. Esta misión también provocó que cuando la actividad lo permitía, realizaramos ejercicios de instrucción y de tiro con cierta regularidad.

Nuestro cuartel estaba dentro del casco urbano de Ceuta, en la calle Brull, lo cual no dejaba de ser una ventaja, pero el estado de las instalaciones era lamentable. Se trataba de unos barracones construidos en los tiempos de la guerra de Africa y desde entonces, en el mejor de los casos se fueron reformando, con más voluntad que acierto, por los propios soldados con oficios que allí eran destinados y algunos peones civiles. En algunas partes los edificios ya estaban en ruinas y el sistema eléctrico no hubiera superado la más leve inspección. Afortunadamente, había un pabellón reformado que al llegar nosotros empezó a utilizarse como el alojamiento de la “compañía”. Al menos las paredes estaban bien encaladas y la puerta cerraba bien, pero en él estaban dispuestas, sin solución de continuidad, las literas y taquillas para los cuarenta chavales que andábamos por allí. Más tarde los cuatro cabos ocupamos un pequeño cuarto anexo. Las letrinas –cubículos con un simple agujero en el suelo- y las duchas se encontraban al otro lado de un patio empedrado y llegar a ellas, durante un tiempo, tuvo su peligro, pues de noche era el territorio de una enorme rata que vivía en el desagüe y a la que nos llevo varios días conseguir dar caza. En una de las esquinas del patio se encontraba la cantina, que era “gestionada” cada tres meses por uno de los  suboficiales destinados en la unidad y en otra, junto a la parte semiderruida, estaba el “teleclub”, donde echábamos las horas cuando andábamos libres de servicio. La antigua “compañía” hacía las veces de comedor donde, al no existir una cocina, dábamos cuenta de las raciones que traían del cercano “Parque de Artillería”, sede principal de la Agrupación de Apoyo Logístico 23 (AALOG 23) a la que pertenecíamos.

Los acontecimientos del año anterior en Melilla con los incidentes promovidos por un tal Mohamed Dudú seguían estando recientes y mantenían un aire enrarecido en el ambiente. Por ese motivo, nadie podía salir de Ceuta salvo durante los escasos permisos concedidos para ir a la península. Es más, para la tropa de reemplazo que no fuera ceutí no solo era imposible obtener pases de “pernocta” ni siquiera en fin de semana, sino que teníamos órdenes de salir a la calle siempre vestidos de uniforme, incluso cuando estuviéramos libres de servicio.

En ese entorno, es lógico que el ambiente en el cuartel no fuera demasiado bueno. Al ser un lugar pequeño, los miembros de los diferentes reemplazos eran poco numerosos y, por ello, las tradicionales novatadas a los guripas por parte de los veteranos “abuelos” y “bisas” –“no me quedan meses me quedan días”- que en otros cuarteles eran tremendas, aquí se limitaban a bromas más o menos divertidas; pero, en cualquier caso, se mantenía una jerarquía informal que, por la ausencia e inhibición de los mandos, llegaba a prevalecer sobre la de los cabos pertenecientes a reemplazos más recientes, lo que generaba conflictos. Además, el consumo de drogas en las propias instalaciones y durante el servicio por un grupo pequeño, pero recalcitrante, encabezado por un par de auténticos delincuentes (uno de ellos fue detenido algunos meses después de licenciarse por atraco a mano armada) dio lugar a momentos de tensión y a que, incluso, se llegara a las manos en alguna ocasión. El stress acumulado por la lejanía del hogar, el exceso de trabajo, el poco sueño y las cada vez más frecuentes guardias, provocaba que todos solieramos estar de un pésimo humor.

Por la noche, en aquel cuartel no permanecía ningún oficial ni suboficial quedando como único responsable el “cabo del día” una vez que, a eso de las seis de la tarde, se marchara el último mando. La consecuencia inevitable era que la retreta no se cumplía y la guardía nocturna era un paripé. De hecho, era un run run conocido en la plaza que la cantina de nuestro cuartel era la última en cerrar en todo Ceuta y no era extraño ver de madrugada entre los clientes, a los integrantes de una patrulla nocturna de la policía militar.

Así, a pesar del cansancio, muchas noches se convertían en fiestas interminables donde el “costo”, el whisky y el coñac eran consumidos a ritmo de flamenco, rumba y rock duro. En el colmo del despropósito y del despelote, una noche –el día de la patrona del arma de intendencia para más rechifla- y bajo el auspicio de un sargento, se hizo una colecta para llevar un par de putas al cuartel que atendieron con sorprendente entusiasmo a media guarnición, mientras la otra mitad asistía entre asqueda y atónita al espectáculo. Algunos hartos de emborracharse siempre en el mismo sitio se escapaban del cuartel para ir de discoteca y volvían en un estado lamentable o escoltados por la PM a la mañana siguiente. 

Eran farras salvajes, patéticas y sin medida que, no pocas veces, terminaban en bronca. Aún recuerdo aquella noche en que uno de los soldados al que apodaban “el sevillano”, bastante bebido, había intentado ligar de forma grosera con una chica ceutí en una disco cercana. Varios amigos de la ofendida le echaron de malas maneras del local y a él, tan indignado como ebrio y magullado, no se le ocurrió otra cosa que subirse al cuartel, meterse en el cuarto de guardia, agarrar un CETME cargado y marchar de vuelta con la intención de ajustar cuentas vociferando como un energúmeno. Podía no ser una fanfarronada, pocos días antes habiamos conocido la noticia de que un legionario había ametrallado un bar en la barriada del Principe, también por un asunto de faldas. El cabo de guardia, que estaba en la cantina medio borracho, salio corriendo detrás de él, bajando por la calle y gritando con los brazos extendidos “¡Sevillano! ¡Sevillano! ¡Vuelve que te pierdes!”. Su cara desencajada era todo un poema. Al final, entre varios, consiguieron que soltara el arma y que regresara sin que el asunto pasara a mayores.

El fortín del Desnarigado
No todos los compañeros estábamos cómodos en medio de esa espiral autodestructiva y unos pocos optamos por intentar mantener un espíritu algo más saludable y deportivo. Por mi parte, conseguí un permiso vespertino para acudir todas las tardes a un curso de programación en Basic, lo que me alejaba aunque fuera momentáneamente del sórdido ambiente cuartelero. Varios compañeros, a los que me unía cuando podía, iniciaron la costumbre de salir a correr varias tardes a la semana, haciendo un recorrido de varios kilómetros rodeando la península de la Almina por la carretera que rodea al monte Hacho; y en verano, también bajábamos a bañarnos en una cala junto al fuerte del “Desnarigado”. En el día a día, cambiamos el whisky por la cerveza y, de vez en cuando, empezamos a organizar en el comedor unas meriendas con el pan que sobraba en la panadería militar y las latas de conserva de las raciones de campaña que quedaban pasadas de fecha y se suponía que había que destruir aunque, en su mayor parte, estaban en perfecto estado. Todo ello, junto con la lectura y el video, ayudaba a hacer más llevadero el interminable paso de los días.

En esas condiciones los accidentes "laborales" eran relativamente frecuentes. Durante mi periodo de servicio en Ceuta tres soldados fallecieron en accidentes, uno más se suicidó y, en mi entorno cercano, al menos tres personas volvieron a casa con lesiones permanentes de cierta consideración aunque no invalidantes. Afortunadamente, yo casi no tuve percances -apenas un par de cicatrices- y lo que me viene ahora a la memoria son las anécdotas más amables: el día que comenzamos el curso de cabos y nos hicieron barrer el helipuerto militar…, justo antes de que aterrizaran los helicópteros y volvieran de dejar todas las pistas llenas de polvo y tierra; la historia del soldado artista que convirtió una torre en ruinas del recinto en su estudio de pintura particular; la madrugada en que nos despertaron porque un centinela había sorprendido y disparado a un extraño intentando penetrar en el recinto de uno de los polvorines; la policía militar bajando del camión y entrando con sus porras en el “Tokio” para resolver una pelea al más puro estilo de película americana; la noche en que me ordenaron escoltar al comandante de día en su inspección por los cuarteles cercanos a la frontera; el día que un pobre desgraciado empezó a amontonar cajas junto al murallón del polvorín y lo eché de malas maneras con el arma en ristre; las veces en que también yo me escapé del cuartel para ir de juerga nocturna…

Fue un año intenso, difícil y lleno de experiencias, unas más duras que otras, algunas realmente absurdas; que aunque en su mayor parte preferiría no tener que repetir, si es cierto que, de otro modo, no hubiera tenido ocasión de vivir.

Experiencia de vida que, visto con la perspectiva que dan los años transcurridos, de una manera u otra, además de contribuir a forjar mi carácter y mi forma de ser, también me enseñaron a saber distinguir entre lo que, al menos para mi, es correcto e incorrecto, a comprobar lo difícil que, en determinadas circunstancias, resulta elegir entre una cosa y otra, y el coste personal que puede llegar a suponer hacer lo que uno considera correcto en medio de un ambiente hostil. Vivencias que, en cualquier caso, me prepararon para afrontar mejor algunas de las dificultades con las que todos nos vamos topando por la vida.

35 comentarios:

  1. Muy interesante. Yo me libré de la mili por miope. Un abrazo

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  2. jajaja muy divertidas las anécdotas, al final tu blog se va pareciendo al mío, un abrazo grande. PD: yo fui objetor de conciencia, de los primeros que hubo en España, y trabajé en Cruz Roja dando clases, charlas, conferencias sobre Derechos Humanos...fue muy instructivo y me lo pasé genial.

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    1. jajaja, en verano hay que relarse un poco, sentarse en la terraza con los amigos a tomar una caña y, ¿por qué no? contarse anecdotas de otros tiempos.

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  3. Jajaja, que recuerdos, yo tambien soy del 87/5º, solo que estaba en al Farmacia Militar. Yo fuí el que cerró, no se si lo recuerdas, la cantina de suboficiales de intendencia durante una semana porque el agua no cumplía los mínimos sanitarios exigidos, y me calló una bronca tremenda porque como se me ocurría que lo suboficiales fueran a beber agua, si solo tomaban, como poco botellines, pero no levante la clausura hasta siete días después.

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  4. jeje, que recuerdos, yo fui del reemplazo 5/80 destinado nada más niu nada menos al Parque de Artilleria. leyendote me han venido infinidad de buenos y malos momentos.

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    1. Espero que haya mejores recuerdos que de los malos, aunque lo mejor que tenía aquello era lo jóvenes que éramos y cómo podíamos con casi todo.

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  5. Yo estuve en el Parque de Artillería de Marzo 1987 a Enero 1988.
    Fue un año jodidísimo lo recuerdo todo muy muy feo. Empecé en Camposoto en enero 1987 vamos que soy del primer reemplazo del año 1987. Recuerdo un Sargento de Municionamiento llamado Bello Vitrián que tenía cara de niño...
    Fue un año muy feo y eso no forjó ni mi personalidad ni mi carácter, sentí que abusaron de mi.

    Tu comida se hacía en mi cuartel Parque de Artillería el cual ya han tirado creo. cuando estuve pàra darme un baño de nostalgia estaba en ruinas y oí que iban a construir casas.

    Me parece que comandante Lino era el responsable de Polvorines... Recuero el Club de Natación Caballa, El Hotel La Muralla mi refugio en aquellas tardes, el cine de la calle Real donde vi "Hijos de un Dios Menor", "Cocodrilo Dandy 1" como estrenos, ah tb vi Predator de Shwarzenegger....

    La policía militar a la que había que saludar sin distraerte, y aquella palabra que se usaba para todo que era "matizado" y eso "dar pastilla" ¿Recuerdas amigo?

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  6. Disculpa el retraso en responder. Si, fuimos del mismo reemplazo y efectivamente nos traían la comida del Parque de Artillería.
    Al acabar yo también consideraba que había sido un año perdido, pero con el tiempo he asumido que como experiencia, no dejó de tener su interés. Lo del "matizado" no dejaba de tener su gracia.
    No he vuelto por Ceuta, pero imagino que todo aquello estará muy cambiado como ha pasado en casi todas partes.
    Un saludo compañero

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  7. Yo estuve en noviembre del 87 a septiembre del 88 en el parque y tambien reuerdo al sarguento Vello, al sarguento Ventosa, al sargento Dopico y al sarguento Lorenzo el qual era un "genio".Yo era el que era el cantinero de los polvorines, algunos recuerdos buenos y otros no tan buenos. Un saludo compañeros.

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    1. yo estuve 2 remplazo 88 aqueyo fue una mierda un año perdido lo unico que me sirvio para dejar los porros os acordais cavo 1 parejas chusquero

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    2. Tu y yo nos vimos. recuerdas un Veterano (desde tu perspectiva yo era un abuelo) que se apellidaba Herrero y era de oficinas con el Comandante Zurera Carmona? Ese era yo. Con el Capitan Mosq.. pocos recuerdos buenos tendrías. Era realmente una mala persona.

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    3. No recuerdo muy bien los nombres de los mandos. Pero durante mi periodo se produjo un relevo y e incorporaron un comandante y un teniente nuevos, que no eran mala gente.

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  9. hola me alegro de en contar compañeros soy del 1/88 me acuerdo del sarjento 1 ventosa arias brigada justo ruiz teniente pañero y si me acuerdo de cavo parejas

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    1. Pues ahora acabo de leer vuestros comentarios de lo que me alegro enormemente. Soy el entonces Brg. Justo Ruiz Ruiz, el que ascendió a Ste. en Enero del 1990. Estuve allí destinado hasta el año 2008 que por ascenderse me a Cp. Se me destinó al Actº del Higuerón (Córdoba), ya en situación de Retirado, ya cumplí 66 años vivo en Ceuta de nuevo después de haber participado en dos Misiones en Croacia y Bosnia-Herzegovina. Os puedo dar detalles de todos los Mandos de aquella época y de sus actuales situaciones, etc. etc. Mi Correo: jururu50@gmail.com y se me puede buscar en facebook por justo ruiz ruiz, soy único en Ceuta. Ahí publico a diario, donde tengo 5000 amigos y 24.270 seguidores.

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  10. hola soy del 87 7 5º , el peluquero no se si os acordareis. me gustaria ponerme en contacto con algun compañero

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  11. Hola, José María. Trasteando por Internet he visto este blog. Fuiste "padraco" mío, creo recordar, en aquel cuchitril sin bandera de la calle Brull, porque yo no tengo recuerdos tan precisos como tú de aquel año que me obligaron a perder. Por los detalles que relatas, me parece que tomaste nota de todo.
    ¿No fuiste uno de los que asistimos al concierto de Gabinete Caligari en ferias, con permiso especial del comandante? Eso sí, menudo cantazo, porque nos obligó a asistir de uniforme, justo un par de semanas antes de que se generalizara el pase de paisano.
    Curiosamente, sólo he mantenido cierto contacto con dos abuelos míos -padracos tuyos-, de Barcelona.
    Yo estoy en Alcalá de Henares, o sea, al lado de ti si es que sigues en Madrid. Si se tercia, podemos quedar algún día y recordar viejos tiempos. Saludos.

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    1. Pues puede que sí que fueramos juntos a aquel concierto en las Fiestas vestidos "de romano". "Gabinete Galigari" y creo que también tocaron "Los Pistones" como teloneros. No fue su mejor noche, ni tampoco la nuestra. Se me quedaron muchas historias en la memoria de aquel periodo y me apetecía contarlas, pero para qué te voy a decir otra cosa, yo no mantengo relación con nadie de esa época aunque con alguno coincido de vez en cuando por razón de vecindad, pero lo cierto, es que después de tantos años, aparte de los recuerdos (poco agradables en su mayoría) y las anécdotas, apenas tenemos nada en común.

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    2. HOLA YO SOY DEL 5 DEL 87 .EL CANTINERO DEL L.R EL DE LOS POLVORINES ,CASTAÑEDA .EL CORONEL DON PABLO NIETO LARRIÑAGA DESCANSO Y CUBRIRSE AAHRT

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  12. hola, vaya, que recuerdos al leer tu blog Jose maria, estuve un poco despues que la mayoria de vosotros , mi reemplazo era el 1/92(el primero que "solo" cumplio 9 meses) , y hice la uir(creo recordar que se llamaba asi) en el acuertelamiento otero de la alog-23, y despues me destinaron al parque de artilleria las heras.y la verdad en aquel momento pensaba que eran 9 meses de mi vida tirados a la basura pero con la prespectiva del tiempo pasado , ahora tengo un buen recuerdo de la experiencia,hubo malos momentos(el parque en mi epoca tenia fama de que las novatadas eran bastante duras a los "guripas"), pero por regla general yo por lo menos no me ha quedado un mal recuerdo, mandos q recuerdo pues, sg 1 valero, el comandante domingez bug(buen tipo),subteniente alarcon,cabo 1 casaubon,sargento justo , (que alguno lo ha nombrado como brigada, no se si sera el mismo),capitan gaviria, capitan valcarcel,teniente cueto (que era el encargado del taller de trasmisiones en el parque),y el tecol que era el jefe del cuartel se llamba lizaur o algo asi ya no recuerdo... , han pasado 22 años en mi caso y por lo visto han derribado el parque , aunque algun dia me gustaria volver a ceuta a ver si ha cambiado mucho desde entonces, un saludo.

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    1. Hola soy fraga del 6º91 cabo 1º destinado en el polvorin del renegado Tenemos un grupo en el facebook unos pocos del 6º que estamos en contacto si quieres vernos o hablar con nosotros mira en facebook 6º/91 folladores y no artilleros
      A todo esto ¿Quien eres?
      Un saludo

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    2. A veces, yo también tengo ganas de ir por allá a ver como está ahora aquello, pero la verdad es que me pilla muy lejos en todos los sentidos.

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  13. hola buenas noches a todos que hicimos la mili en el norte de africa yo
    la hize en intendencia en la CIA apoyo me gustaria saber de algunos que
    estaban alli por entonces era 77- 2 el año que solo estuvimos 38 dias
    en camposoto y el año que licenciaron a los casados con hijos,,,

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  14. Yo soy del 5° del 86. Me llamo Juan Carlos. Estuve en el parque de artilleria. Me acuerdo del sargento ventosa que caminaba como si fuefa un pistolero de western. Estuve en la oficina de municionamiento.

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    1. Me acuerdo de algunos nombres, del capitan Mosquera, menudo cabron, capitan barriga, capitan lechuga, comandante Gatell, sargento Bello... recuerdo las guardias y las imaginarias, que como eramos tan pocos, casi todos los dias teníamos una. Y como bien dices era tambien de la AALOG 23, y desde el parque de artilleria repartiamos la comida en land rover a los que estaban destinados en los polvorines. Y mira por donde tras la mili me licencié en derecho, aunque tu ya estabas licenciado cuando llegaste.

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  15. Que oleada de recuerdos me ha invadido al leer tu texto. Yo fui artillero en el Parque de Artillería de Ceuta en 1990 con el destino de conductor de servicio, por lo que me pasaba el día repartiendo termos con comidas para los polvorines y baterías de costa a bordo de mi Santana Ligero. He vivido entornos, situaciones, historias, lugares y momentos calcados a los de tu exposición.

    Es increíble como pasa el tiempo... En tres meses hará 26 años que me subía al Rías Baixas en Vigo, camino de Madrid, para después de un día dando tumbos por la capital, coger el expreso de Andalucía con destino Algeciras, donde después de pasar otro día esperando que nos embarcasen hacia África, conseguimos llegar hacinados en la bodega de un ferry que habían botado para trasladar al reemplazo, y que afrontó una travesía en medio de un temporal de levante del carajo desembarcándonos en el puerto de Ceuta a las 3 de la mañana. Como premio a dos días y medio de viaje, recibí un cariñoso puntapié de un aguerrido calimero (policía militar) en plena pasarela de desembarco cuando aún no había pisado suelo africano. Un morito gordo de nuestro reemplazo, nativo, nos esperaba ya vestido de lagarto en el acuertelamiento del Otero con una enorme y sucia perola llena de una especie de café con leche tibio cuando ya eran las 4 de la mañana. A las 6:55 llegaron los instructores dando patadas a las literas para levantarnos.

    Tempus fugit. Y a mí, aquel día me parecía que aquel año que tenía por delante era inalcanzable. :)

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    1. Joder tio. No se quien eres pero has contado tal como me paso amio desde que es tuvimos en el puerto de Algeciras afinados como moscas asta que llegamos al cuartel a la uir . Soy del 2 del 90 mi apellido Macias. Despues me destinaron al guattel de artilleria y posterio mente a los polvorines donde me llevaban la comida enbtermos como as descrito. Que recuerdos . Yo estabacde artificiero. Pase pol el renegado, el pintor. Valdeaguasvyvel itrovque jobrevuerdobel nombre quecestaba cerca drl vertedero. Tio seguro que alguna vez me llevaste la bazofia en esos termos donde todo iva mojado por el vapor del l caldo. Repito que recuerdos.

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  16. Buenas...Yo soy de la 1/87 Un recuerdo a mi amigo granadino de Iznalloz que murió de la firma más absurda con 19 años al caerse nuestro camión cisterna por un barranco, siempre me acordaré de su sonrisa y cuando me tocó ir al entierro junto con un compañero en representación del cuerpo de logística, me acordaré del sufrimientos de sus hermanas y sus padres....horrible, la mili, era la preparación a lo más cruel de la vida.Por cierto el que disparó a un intruso haciendo guardia en el polvorín era yo, solo que no dispare, corrí detrás de él con un machete...jejjeje...Un saludo a todos, siempre estaréis en mi memoria para lo bueno y lo malo. Mi nombre Rafa el madrileño. .

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  17. Buenas...Yo soy de la 1/87 Un recuerdo a mi amigo granadino de Iznalloz que murió de la firma más absurda con 19 años al caerse nuestro camión cisterna por un barranco, siempre me acordaré de su sonrisa y cuando me tocó ir al entierro junto con un compañero en representación del cuerpo de logística, me acordaré del sufrimientos de sus hermanas y sus padres....horrible, la mili, era la preparación a lo más cruel de la vida.Por cierto el que disparó a un intruso haciendo guardia en el polvorín era yo, solo que no dispare, corrí detrás de él con un machete...jejjeje...Un saludo a todos, siempre estaréis en mi memoria para lo bueno y lo malo. Mi nombre Rafa el madrileño. .

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  18. Hola, soy Rafa el madrileño, de la 1/87 intendencia logistica 6,me gustaría saber de mis compañeros de aquella aventura llamada mili, espero que todos estés bien, y a mis abuelos que la vida les haya dado lo que ellos dieron....por culo...jaja..Ahora en serio, aquellos que aguantaron al sargento Quiero o al sargento Esparza..poner en contacto con mi perfil..un saludo a todos.

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  19. Hola, soy Rafa el madrileño, de la 1/87 intendencia logistica 6,me gustaría saber de mis compañeros de aquella aventura llamada mili, espero que todos estés bien, y a mis abuelos que la vida les haya dado lo que ellos dieron....por culo...jaja..Ahora en serio, aquellos que aguantaron al sargento Quiero o al sargento Esparza..poner en contacto con mi perfil..un saludo a todos.

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  20. Jajaja. Yo también soy del 1º/87. Qué recuerdos! Buenos y malos como todo. Yo estuve en el acuartelamiento de El Jaral CIA Núcleo Operativo del Cuartel General y luego en la hípica de Viña Acevedo. En esta última nos traían la comida de otro cuartel, que llegaba escasa y nos moríamos de hambre. Bueno, un saludo a todos.

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  21. Jjajaja..... y yo tambiém de 87/1º estuve en Regulares acuartelamiento fiscer y acabé de cabo cantina,
    La verdad que buenos recuerdos

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